Ser padres nunca es sencillo. Recuerdo una época en la que mi hijo mayor parecía estar siempre de mal humor. Se cansaba fácilmente, no tenía apetito y, aunque estaba durmiendo bien aparentemente, no parecía que hubiera descansado lo suficiente. Como mamá primeriza, pasé semanas pensando que eran solo “etapas del crecimiento”. Hasta que una pediatra …