Hubo un tiempo —no tan lejano— en que creía que las manchas solares eran souvenirs exclusivos de unas vacaciones al sol: una caminata sin gorra, una siesta sobre la toalla o un cóctel demasiado largo al borde de la piscina. Craso error. Las manchas, esas traicioneras pequeñas sombras que aparecen en el rostro, el escote …