Hay cosas del cuerpo que sólo recordamos cuando empiezan a fallar. La piel es una de ellas. Mientras está tranquila, casi nadie le rinde homenaje. Pero basta con que aparezcan resequedad, ardor, comezón, enrojecimiento o esa sensación de “piel jalada” después del baño para que entendamos algo bastante simple: la piel no estaba exagerando, estaba …