Cuando alguien en casa empieza con congestión, tos, dolor de garganta o cansancio, casi siempre ocurre lo mismo: aparecen cobijas, cajas de pañuelos, vasos a medio terminar, medicamentos desperdigados y un control remoto perdido debajo de una almohada. En unas horas, la sala parece haber sufrido una pequeña emergencia logística. No hace falta llegar a …