Dormir con la nariz tapada por las alergias es una pequeña tortura doméstica. Uno se acuesta con toda la intención de descansar y, a los diez minutos, ya está cambiando de lado, respirando por la boca, buscando pañuelos, levantando la almohada, tomando agua y preguntándose cómo es posible que una nariz tan pequeña pueda arruinar …